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Por encima de todas las consideraciones
históricas, todo el municipio de Querol ofrece una belleza
deslumbrante, ya sea rincón recoleto, ya grandeza de la
explanada. La explosión de la naturaleza en primavera verdea con
fuerza y propicia los tonos ocres del otoño. El río Gaià aporta
su discurrir serpenteante, que puede contemplarse en toda su
magnitud por la parte alta de la comarca de La Conca de Barberà.
Puede visitarse todo el término, ya
caminando, ya con vehículo todoterreno. Esos indicadores de
senderos, de madera verde, nos conducirán a los rincones que nos
parecen inaccesibles.
 
 En la actualidad Querol, con gran
extensión de bosque, es un municipio de poco más de
cuatrocientos habitantes, la mayor parte de los cuales residen
en Valldossera,
que conserva la iglesia de Santa María, de 1685, aunque se sabe
de la existencia de otra, sobre la cual se levantaría ésta,
datada en 1162. Comprende, además de Querol y Valldossera, las
pequeñas entidades o urbanizaciones de Esblada, Bonany, el
vecindario de Albereda y las masías dispersas y urbanizaciones
de Mas Vermell, Mas Gassons, Can Llenes y l’Arboçar. Las
edificaciones (exentas o en grupo) dispersas por el monte, son
en muchos casos de segunda residencia. Bonany está despoblado,
pero la urbanización construida en su término recibe el nombre
de Ranxos de Bonany.
 
 En la Edad Media el municipio tuvo su
origen en el castell de Querol, nombrado desde el siglo X,
fecha en la que fue repoblado por Ansulf de Gurb y vendido a Hug
de Cervelló, quienes consiguieron XIII la baronía. Siguió en el
dominio de los Cervelló hasta 1528, después pasó a manos de la
familia Barberá, castlans de Vilafranca del Penedès y
posteriormente a los Saiol. En 1835, durante la primera guerra
carlista, fue volado por una partida de liberales.
En 1985 el castillo fue declarado Bien de
Interés Cultural. Aunque ruinoso, aún se alza majestuoso en la
parte más alta del pueblo, que se ha mantenido habitado, bajo su
protección. Conserva los matacans, recordando que por sus huecos
se lanzaban flechas, agua o aceite hirviendo contra el enemigo.
 
 Las calles de
Querol, estrechas y empinadas, como veredas enmarcadas por
flores, árboles ornamentales y frutales conducen hacia las
viviendas, algunas forman rincones más parecidos a los
andaluces, sobre todo por los colores y los olores, que a la
sierra tarraconense. También conducen a la església
parroquial de Santa Maria,
sin nada reseñable, al menos por la parte exterior. En el suelo
de las calles se van leyendo pintadas reivindicativas. No
quieren el POUM (Pla d’Ordenació Urbanística Municipal), y así
lo demuestran las diversas pintadas que nos encontramos.
 
 En Querol
hay una Associació cultural y un Grup de Teatre. Polisportiu en
Ranxos de Bonany y piscinas en Can Llenes.
Todo lo que puede
verse por el pueblo y sus alrededores aparenta un gran jardín
inglés, entre lo salvaje y lo cuidado en justeza. A la entrada,
junto a la riera, hay una fuente y una zona de recreo. Cerca, un
antiguo lavadero sombreado por un plataner antiguo y enorme.
Pinos, como el de les quatre soques y otros más modestos,
encinas (en la Casa Nova de Bonany hay una que aparece en las
guías de árboles notables), olmos y álamos. En medio de tanta
frondosidad aparecen los claros de los cultivos, la viña,
almendros y manzanos.
Del
castell de Montagut no queda más que
las referencias documentales, pero sí se ha mantenido a lo largo
de los siglos la iglesia de lo que fuera antiguo caserío
alrededor del castillo. Es la
església
de Sant Jaume de Montagut,
en lo alto de la montaña del mismo nombre, muy cerca de Querol,
a más de novecientos metros de altura. Su origen es muy antiguo,
pero muestra parte de estilo gótico y reforma neoclásica.
Últimamente se han recuperado estructuras más antiguas y se ha
incoado expediente para declararla Bien de Interés Cultural.
Juan Martínez, el joven de Pla de Manlleu
a quien ya nos hemos referido en la ruta de Pont d’Armentera,
nos encarga que digamos que la ermita grande de Montagut ha sido
restaurada gracias al padre Clemente.
Siguiendo el arco natural ideal se
encuentra el castell de Pinyana, del siglo X. Se alza sobre una
roca, aprovechando las defensas naturales. Perteneció a la
todopoderosa familia catalana de Cervelló, Guerau Alemany, quien
lo dejó al monasterio de Santes Creus en testamento. Desde 1985
sus restos son Bien de Interés Cultural. Entre esos restos está
la capilla románica de Santa María de Pinyana. Será por el
nombre de Pinyana que la leyenda ha transmitido el enterramiento
de una gran piña de oro por algún lugar recóndito, alrededor del
castillo.
El
castell de Saburella pertenece a la red
de fortalezas que vigilaban el curso alto del río Gaià,
comunicándose entre ellas. Se conserva bien. Perteneció a los
Cervelló antes de pasar a la posesión de Santes Creus. Fue
declarado Bien de Interés Cultural en 1985. Este es el lugar del
municipio de Querol desde donde se obtiene una panorámica más
hermosa del río Gaià, al discurrir el agua por un valle encajado
entre montañas.
Entre tantos
pequeños monumentos que habrán desaparecido, bajo la maleza
unos, y por la incuria del ser humano otros, nos informó Juan
Martínez de la existencia, en los Ranxos de Bonany, de un
cementerio árabe del que apenas quedan restos.
Y en el límite de
l’Alt Camp con el Alt Penedès, podemos ver un pequeño monumento
románico-lombardo. Se accede por la carretera de Pont
d’Armentera a Igualada, pasado Esblada, tomando un camino a la
derecha. Merece la pena, dada la manca de este tipo de
edificaciones medievales, y además está restaurada. Se trata de
la pequeña ermita de Sant Jaume de Valldecerves, perteneciente a la
masía de Valldecerves, que ya aparece documentada en el siglo
XII.

Festa
Major d'estiu, el 15 de maig Festa
Major d´hivern, el 7 de desembre.
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