PAISANAJE

Pau Casals y el Vendrell

 

Pau Casals"Quizá nunca vuelva a ver Cataluña.

Durante años creí que antes de morirme

la libertad volvería a mi querida tierra.

Ahora no estoy seguro".

Pau Casals

En El Vendrell, pueblo de la comarca del Baix Penedès, tierra de vino y aceite, nació, en 1876, el violoncelista Pau Casals y Defilló, quien, por voluntad inquebrantable de su madre, Pilar, llegó a ser el gran músico del siglo XX.

Para los que hemos formado el alma en Cataluña y la llevamos en el corazón, Casals fue siempre un referente y el Palacio de la Música su casa, donde acudíamos los domingos por la mañana por un módico precio de ocho pesetas (en los años sesenta) a escuchar la música que rebotaba en los ropajes de los ángeles barrocos, y donde acudimos el invierno de 1973 para homenajear al maestro escuchando su Cant dels ocells y El Pessebre, dirigidos por su hermano Enrique, con la sonada ausencia de Montserrat Caballé, indispuesta para la ocasión.

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Casa natal en El VendrellHan transcurrido muchos años y ahora nos hallamos inmersos en la tarea de conocer y amar a Tarragona (algo muy fácil). Casi treinta años después de su muerte, pero con la misma emoción que aquel lejano 1973, hemos querido recorrer los lugares de su vida en El Vendrell, pueblo al que amó tanto (como sucede con los catalanes y su tierra) como para construirse, en 1909, una casa acariciada por el Mediterráneo, donde descansar de sus largas giras, y a la que acudiría cada año, hasta que en 1939 hubo de marcharse a Francia, suponemos que horrorizado por la amenaza del fascista Queipo de Llano de cortarle los brazos por los codos.

Pau Casals, fue, como tantos artistas e intelectuales, obligado a exiliarse cuando los fascistas, tras los años de la Guerra Civil, se hicieron con el poder en esta puñetera España, que diría Torrente Ballester. A partir de esa fecha, Casals dedicó buena parte de sus esfuerzos y de su dinero en ayudar a otros exiliados, en organizar conciertos benéficos para la Francia ocupada por los nazis y después en los festivales de Prades. Luchó con todas sus fuerzas contra el fascismo y juró no volver nunca a España hasta que volviese la democracia y Cataluña tuviera administración propia. Desgraciadamente él no pudo saber de la muerte del dictador, pues falleció dos años antes. Su esposa, Marta Casals, aún después de muerto Franco, se negó a que el cadáver fuera trasladado a El Vendrell, hecho que se llevó a cabo en 1979, con todos los honores y previa ceremonia en la Basílica de Montserrat, cuando ya Josep Tarradellas se había convertido en presidente de la Generalitat.

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Vil·la Casals (Sant Salvador)En la actualidad una fundación gestiona el patrimonio cultural del violonchelista. Entre este legado se encuentra la Vil-la Casals, esa que construyera a la orilla del Mediterráneo y que le vio componer, descansar, relacionarse con los amigos y la familia, pasear por la arena mil veces llevada y traída por las aguas, durante treinta años. Esta villa, adaptada a los tiempos, remodelada en general aunque manteniendo espacios intactos, es mostrada a grupos de turistas y de interesados. Allí pueden verse muebles, el violonchelo, pinturas y esculturas que acompañaron al maestro durante muchos años. Audiovisuales y fotos del exilio. Se puede escuchar música en el pequeño auditorio y admirar la sala del Vigatà, decorada con pinturas.

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Desde Vil·la CasalsPero, si es posible, y para los que son capaces de emocionarse hasta la congoja con la música y la humanidad de Pau Casals, el recorrido debe hacerse en soledad, por que las emociones, como la música, son difíciles de compartir. Así, cada cual se detendrá donde se lo pida el corazón y pasará de largo por aquello que no le interese. Las ventanas de la galería dan al mar; entre la arena y la casa han construido un pequeño paseo, tal vez por aquello del derecho de paso, pero nada interrumpió la vista de las altas olas ligeramente plateadas por un pertinaz rayo de sol empeñado en escaparse de las nubes. De fondo se escuchaba el violonchelo de Casals interpretando una suite de Bach.

Pau Casals en la ONUEste momento y el final, fueron los que se quedaron grabados para siempre, acompañándonos con otros de similar emotividad en lo que quede de recorrido de nuestras vidas. El final fue el visionado de un Pau Casals de más de noventa años, dirigiéndose al público en las Naciones Unidas y finalizando el mensaje en brazos del presidente, llorando como un niño, roto de añoranza de su tierra y de su lengua.

En El Vendrell el culto a Pau Casals queda patente en el conservatorio de música, que lleva su nombre, en el monumento en la plaza, en el órgano del que su padre hacía sacar notas, en su casa natal y en la sepultura del cementerio donde descansa para siempre junto a los suyos, por fin cubierto con su tierra.

Casals era hijo de un organista nacido en Sants (Barcelona) y de una puertorriqueña de origen catalán, ambos instalados en El Vendrell. Vino al mundo en la calle Santa Anna número 2. Esa casa se mantiene casi igual que cuando Pau llegó al mundo. Es modesta y pequeña, debió ser limpia y cálida, pero no falta el piano y lo que en El Vendrell aseguran que fue el primer instrumento de Casals, la carbasseta, mandado hacer por su padre a un carpintero, con una sola cuerda, y que se asemeja a un violonchelo. Pegada a la casa natal del músico se encuentra la de otro gran catalán, Angel Guimerá, y en los bajos han instalado un museo arqueológico.

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Sepultura en El VendrellLa sepultura, de piedra, es propiedad de la familia Casals. Al conjunto se ha añadido un monolito con el nombre de Pau y las fechas de su nacimiento y muerte. Es la primera que se ve cuando se accede al campo santo, amplio, limpio y a la vez recogido y hermoso.

A pesar de que lo visitado en El Vendrell y en Sant Salvador servirá para acompañar la música y la figura del maestro, él siempre será, sobre todo, el gran hombre que luchó por la paz y las libertades, no dudando en cuidar todos los detalles. Por ejemplo, la primera interpretación completa de El Pessebre la hizo en Acapulco (Méjico), en la Vieja Fortaleza de San Diego, sobre el océano, en 1960, con el fin de agradecer públicamente la aceptación por parte de ese pueblo magnífico que es el mejicano, a los exiliados de la Guerra Civil Española.

En 1946 hizo pública su voluntad de no tocar en ningún país vencedor en la Segunda Guerra Mundial que tuviese relaciones con el gobierno de Franco. Prades, en Francia, fue y sigue siendo, el lugar donde se exilió Casals, al que le rinden culto continuado. El músico quiso pagar la hospitalidad haciéndola universal con los Festivales de Prades.

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Monumento en El VendrellLe cupo el honor de ser mundialmente reconocido. Ya en 1893 la reina regente María Cristina, apreciando la madera de músico, le concedió una beca. Dio conciertos en la Casa Blanca, Kennedy le concedió la Medalla de la Paz, dirigió e interpretó en las Naciones Unidas, hizo llorar a Golda Meir, gozó de la amistad de Martin Luther King y de su hijo, estuvo nominado para el Nobel de la Paz, fue venerado por sus alumnos, fue amado en su país, Cataluña, en su pueblo natal, El Vendrell. Y, como la mayoría de los intelectuales y artistas que se vieron obligados a exiliarse, sufrieron duramente la ausencia de su tierra, pero a la vez se vengaron sobradamente, solamente con las armas del arte, las palabras y la necesidad de paz y libertad, de sus zafios y sórdidos verdugos, poniéndoles sistemáticamente en evidencia y haciéndoles ocupar en la Historia el lugar negro y siniestro que les corresponde.

© Isabel Goig Soler
http://www.tarragona-goig.org

«La pau ha estat sempre...»

el Vendrell

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de la nostra cançó dedicada a Pau Casals:
Pau Casals
Salutacions. Pere i Alba

Pau Casals. org

 

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© Isabel Goig, Israel Lahoz y Luisa Goig, 2005