LAS LEYENDAS

Sobre el origen de Tarragona

© J. Noguera

 Es humano preguntarse sobre el propio origen y crear lazos afectivos con las raíces de uno. Sin embargo, a veces, los orígenes de cada cual resultan desconocidos o, en algunas ocasiones, no resultan tan gloriosos como sería de desear.

En cualquiera de ambos casos, la imaginación popular recreará los elementos necesarios para construir un pasado del que enorgullecerse.

De todos modos, los orígenes del primer núcleo poblado que pudiera situarse en los terrenos donde hoy se ubica Tarragona se han perdido en el tiempo. Por este motivo, desde muy antiguo, se cuenta una historia que ha ido pasando de generación en generación, y que fue recogida ya en 1709, por Narcís Feliu de la Peña en sus “Anales de Cataluña”. También recogió esta leyenda Amadeu-J Soberanas, en 1965, en sus “Leyendas históricas de Tarragona” (reeditadas en 2002 por Edicions El Mèdol) y por Josep-Francesc Valls, en 1980, en su “Guía secreta de Tarragona”.

Noé y su familia, únicos supervivientes del “Diluvio Universal”, tuvieron que realizar la labor de repoblar toda la tierra.

Noé tenía tres hijos: Sem, Cam y Jafet.

Se da por seguro que Tubal, hijo de Jafet y, por lo tanto, nieto de Noé, desembarcó junto a la desembocadura del río Francolí, y allí fundó la primera ciudad de la Península Ibérica.

Le puso por nombre el de su hijo primogénito, Tarrakón, que ha perdurado, con poca variación, hasta la actualidad.

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Bóveda y detalle de la cabecera del circo romano de Tarragona.

© J. Noguera

Leyenda Negra

 

Es común que poblaciones próximas se comparen constantemente y compitan para superarse una a la otra.

Las exageradas emociones de antaño, hoy afortunadamente equilibradas, favorecían la descalificación del adversario, como si de un enemigo se tratara. De este modo, circulaban historias encaminadas a demostrar que la población vecina era más pequeña, más fea, más cobarde, más deshonesta... todo valía.

La tradicional competitividad entre Tarragona y Reus viene de muy antiguo. Ambas ciudades han tenido una importante influencia en el “Camp de Tarragona”, pero sus puntos fuertes han sido muy distintos. Por este motivo, ambas poblaciones han transmitido su leyenda “con mala baba” contra su rival, que a ojos de hoy se ve tierna, como una pelea infantil superada.

Voy a presentar dos leyendas que utilizaron los habitantes de Reus y Tarragona contra sus vecinos. Ciertamente, ninguna de las leyendas tiene el menor aval histórico, sin embargo, en su momento, se presentaron como historias “con fundamento”.

La fundación de Reus. (según versión de Tarragona)

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Palau de Pilats (Tarragona)Esta leyenda corría de boca en boca, hasta que Amadeu-J Soberanas, en 1965,  la publicó en el libro “Leyendas históricas de Tarragona” editado con la colaboración de la Diputación de Tarragona.  La publicación de este libro provocó cierto malestar en la ciudad rival que una nueva leyenda se encargó de ilustrar con acciones de desagravio totalmente salidas de madre.  Amadeu-J Soberanas, en Abril de 2002, ha vuelto a publicar sus leyendas, ahora en catalán, en Edicions El Mèdol.

Esta leyenda también apareció publicada en 1980 en la “Guía Secreta de Tarragona”, de Josep Francesc Valls, editada por SEDMAY Ediciones.  El autor hace referencia al libro de Soberanas, pero se hace eco de la leyenda de desagravio (que algo hubo) como un hecho real y probado. 

El resumen de la leyenda en cuestión es el siguiente: 

Se cuenta que en los orígenes de la ciudad de Tarragona se establecieron en ella unos comerciantes venidos de tribus de tierras lejanas.  Al poco tiempo ya eran conocidos por sus desmanes, continuos altercados y por romper la habitual paz de la ciudad.

Las autoridades de Tarraco decidieron recuperar la paz y condenaron a aquella tribu al destierro a no menos de quince kilómetros, donde ellos fundaron la ciudad de Reus. En catalán “reus” significa “reos” o “condenados”, lo cual daría el toque de “mala idea” necesario al relato. 

Sin embargo, tal como aclara Soberanas en la segunda edición de sus leyendas, antiguamente esta palabra en latín no tendría el mismo significado, ya que “reus” se referiría al acusado, pero no al condenado o preso. Así, según la más pura interpretación etimológica, y apelando a la presunción de inocencia, los de “reus” habrían sido acusados, pero jamás condenados. ¿Tal vez una acusación injusta y jamás probada?.

Los tarraconenses deicidas.  (según se cuenta en Reus)

La leyenda negra de Tarragona jamás la he visto publicada. Me la contó, hace tiempo, alguien vinculado a la radio-televisión de Catalunya.

Como es conocido, uno de los monumentos romanos con los que cuenta la ciudad de Tarragona es el “Palacio de Pilatos”.

Cuenta la tradición que en este palacio vivió Poncio Pilatos, gobernador de Tarraco, antes de ser destinado a Jerusalén.

Como era costumbre en aquel tiempo, para establecer vínculos estrechos con la población autóctona de las provincias integradas al impero, los gobernadores procuraban, enseguida que fuera posible, formar su guardia personal con hombres nativos.

Así se hizo, y al cabo de unos meses, la guardia de Poncio Pilatos estaba formada por soldados tarraconenses.

Posteriormente se destinó a Poncio Pilatos a Jerusalén, donde se desplazó urgentemente con su guardia personal tarraconense.  Al poco tiempo tuvo que enfrentarse a los disturbios de la Pascua, en los que los sacerdotes le presionaron para ajusticiar a nuestro señor Jesucristo, y él accedió.  Es por eso que se da como cierto que los verdugos de Jesús fueron ciudadanos de Tarraco, antecesores de los actuales tarraconenses. 

** Hay que señalar que ninguna de las leyendas tiene referencia histórica alguna y que se deben absolutamente a la imaginación popular.

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Palau de Pilats (Tarragona)
Las fotos corresponden al “Pretorio Romano” o “Palau de Pilats” (Palacio de Pilatos), en Tarragona

© J. Noguera

Tarragona

Leyenda de la "Mano Agujereada", La Pobla de Mafumet

 

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La Pobla de MafumetLa Pobla de Mafumet es un pequeño municipio del Tarragonès, de unos 1.100 habitantes.

Actualmente es un municipio con fuertes recursos económicos debido, entre otras cosas, que en su término municipal se asienta una importante parte del polígono petroquímico de Tarragona.

Desde hace unos años se da la curiosa circunstancia de que en este pequeño pueblo hay el índice de nacimientos dobles naturales más alto del estado, todos ellos de niños preciosos y sanos.

Durante la ocupación musulmana fue una importante plaza fuerte. En los primeros años de la reconquista cristiana, la Pobla fue llamada "La Guardia de Mafumet"  (este Mafumet era Seyyidina Muhammad) y allí se ubicaba un importantísimo centro defensivo. 

Este protagonismo dejó una importante huella en el sentimiento popular, hasta el punto de que, incluso hoy, sus vecinos del Morell (un municipio de unos 2.300 habitantes), en plan de broma les llaman “moros”.

 La leyenda de la “Mano Agujereada”

La leyenda de la Pobla hace referencia a su esplendoroso pasado musulmán, aunque, en relación al nombre “Mafumet” cita que su significado quiere decir “mano agujereada”, en contradicción con la historia.

Según la leyenda, donde se ubica el actual pueblo existía un importantísimo castillo, al que se consideraba inexpugnable y era el orgullo de su caíd.

En una batalla los moros hicieron prisionero a un soldado cristiano muy listo, el cual se hizo pasar por sordomudo.

Trabajó tan hábilmente en el campo que el señor del castillo le hizo su jardinero y desde entonces el jardín era el más hermoso.

En cierta ocasión hubo una reunión de caudillos moros y todos elogiaban aquella inexpugnable fortaleza. Mientras hablaban paseando por el jardín, nuestro esclavo escuchaba, pero, para no levantar sospechas, se hizo el dormido.

Uno de los caudillos dijo conocer el punto débil de la fortaleza, y aseguró que si alguien incendiaba el bosque que rodeaba el castillo, sus ocupantes deberían rendirse inevitablemente. Los demás caudillos reconocieron que era cierta la apreciación de su compañero.

De pronto se percataron de la presencia del jardinero dormido, y conscientes del peligro de que divulgara sus conversaciones, en caso de haberles oído, decidieron matarle.

El señor del castillo, temeroso de perder tan buen jardinero, intercedió por él, asegurando que no representaba peligro alguno, ya que era sordo y encima estaba dormido.  Sin embargo, sus compañeros, ante el temor a su indiscreción, y para asegurarse de que no les había oído, le amenazaron de muerte y de torturas.

El jardinero siguió impávido fingiendo dormir, incluso cuando le amenazaron de derramar plomo fundido sobre él, cosa que hicieron sobre su mano, que sufrió una profunda herida y quedó irremisiblemente perforada. Sólo cuando sintió el dolor se movió y gritó, como si le hubiera sorprendido aquel horrible tormento.

Tras la prueba quedaron convencidos de que ciertamente dormía.

Al cabo de un tiempo, nuestro jardinero pudo huir e informar a las fuerzas cristianas sobre la manera de conquistar el castillo, cosa que consiguieron fácilmente.

El rey, agradecido por su gesta, una vez conquistada la fortaleza, se la cedió en feudo, con el título de “Mafumet”, el de la mano agujereada.

© J. Noguera
http://www.tarragona-goig.org

La Pobla de Mafumet

Recordando a Tarsici de La Pobla de Mafumet

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©Isabel y Luisa Goig e Israel Lahoz, 2002