MUNICIPIS DEL TARRAGONÈS

Creixell en "L'Església del Mar"

 

El capítulo once de la primera parte de la muy vendida y alabada novela “L’Església del Mar”, de Ildefonso Falcones, está dedicado a Creixell (Tarragona), en tanto que las hots de Barcelona se dirigen hacia este lugar a fin de liberar a un pastor, detenido con su rebaño, por el señor de la villa tarraconense.Pere IV d’Aragó i Catalunya, el del Punyalet

Puesto que la novela sigue con rigor la Crónica de Pere IV d’Aragó i Catalunya, el del Punyalet, casi con seguridad que el hecho sea cierto y esté inspirado en la citada crónica, con la consiguiente dramatización. De esta forma presenta Falcones el Viafora o Viafors, grito de auxilio propio de la Edad Media, destinado a convocar a las hots (en el caso de Barcelona) para defender tanto una situación como a cualquier ciudadano (con los derechos de tal), que se hallara en grave situación.

En el capítulo dedicado al recorrido que desde Barcelona hacen a Creixell, el autor hace viajar al protagonista, Arnau, quien desde la más miserable de las situaciones, llega a la nobleza. Con muy pocos años, su amigo Joanet y él van a “cuidar a los soldados de Barcelona”, tras escuchar las campanas de la ciudad y el grito de ¡Vía Fora! Allí mismo suelta Arnau los fardos con que la esclava Estranya le hacía cargar a diario y se unen a la multitud.

“Cuando se volvieron hacia la plaza, vieron que junto a los dos pendones de los alguaciles se hallaba un tercero: el de los mercaderes. El abanderado no vestía ropas de guerra, pero llevaba una ballesta a la espalda y una espada al cinto. Al cabo de poco llegó otro pendón, el de los plateros, y así, lentamente, la plaza se llenó de coloridas banderas con todo tipo de símbolos y figuras: el pendón de los peleteros, el de los cirujanos o barberos, el de los carpinteros, el de los caldereros, el de los alfareros (…) Bajo los pendones se iban agrupando, según su oficio, los ciudadanos libres de Barcelona; todos, como exigía la ley, armados con una ballesta, una aljaba con cien saetas y una espada o una lanza. Antes de dos horas el Sagramental de Barcelona (1) se hallaba dispuesto a partir en defensa de los privilegios de la ciudad”.

Creixell“-Barcelona no sólo se defiende si es necesario –dijo Joanet-, sino que ataca a quien se atreve con nosotros (…) ¡Es fantástico! Ya verás. Con suerte estaremos algunos días fuera. Cuando alguien maltrata a algún ciudadano o ataca los derechos de la ciudad, se denuncia…, bueno, no sé a quién se denuncia, si al veguer o al Consejo de Ciento, pero si las autoridades consideran que lo que se denuncia es cierto, entonces se convoca la host bajo el pendón de Sant Jordi; allí está ¿lo ves?, en el centro de la plaza, por encima de todos los demás. Las campanas suenan y las gentes se lanzan a la calle gritando “¡Vía fora!” para que toda Barcelona se entere. Los prohombres de las cofradías sacan sus pendones y los cofrades se reúnen a su alrededor para acudir a la batalla”.

Van a Creixell, donde los habitantes, a instancias de los representantes del señor, retenían un rebaño propiedad de los carniceros de Barcelona. Los carniceros tienen privilegio de paso y pasto en toda Catalunya. Nadie, ni siquiera el rey, podía retener un rebaño destinado a Barcelona. “El señor de Creixell ha retenido un rebaño y exige al pastor el pago de los derechos de pasto y paso por sus tierras. ¿Os imagináis que desde Tarragona hasta Barcelona todos los nobles y barones exigieran pago por paso y pasto? ¡No podríamos comer!”.

Contentos y felices, despedidos a las puertas de la ciudad como héroes, los componentes de la host caminan por Sant Boi, Castelldefels, Garraf hasta Sitges, donde hicieron noche. El señor de Fonollar (2) recibió en su castillo a los prohombres y el resto durmieron a las puertas de la villa. Al día siguiente siguieron la marcha, Geltrú, Vilanova, Cubelles, Segur y Barà, todos ellos pueblos con castillo y, desde Barà, se desviaron hacia el interior en dirección a Creixell.

“Era una población separada poco menos de una milla del mar, situada en un alto en cuya cima se alzaba el castillo del señor de Creixell, una fortificación construida sobre un talud de piedras de once lados, con varias torres defensivas y a cuyo alrededor se hacinaban las casas de la villa”.

El castell de Creixell está documentado a finales del siglo XII, cuando el obispo de Barcelona, Ramon de Castellvell, concedió la Carta de Població a los individuos que fueran a vivir o vivieran en la villa de Creixell. Esta villa, con seguridad, toma el nombre de otra ubicada en Gerona. Cuando la repoblación de la Catalunya Nova bajaron gentes de la Vella, ya que los señores habían participado en la conquista y, además de vasallos, llevaban también el nombre de sus lugares de origen y sus apellidos. Durante el siglo XIV los señores de Creixell, en Gerona, llevaban el apellido Creixell primero y después Sagarriga, nombre que suena por la comarca del Penedès y otras (3).

Creixell

Pronto dejaría de ser de su domino la villa de Creixell, en Tarragona, ya que en el fogaje de 1365-1370 se la describe propiedad del prior del monasterio de Sant Pere de Casserres de la comarca de Osona. Aunque parece ser que la señoría debía ser compartida, ya que en el año 1381 el Infant Joan (primogénito y heredero de Pere el Cerimoniós, vende la jurisdicción de los castillos de Creixell, Roda y Berà al monasterio de Casserres, que desde entonces tendrá pleno dominio, exceptuando Creixell, como el sitio de máxima jerarquía (4).

El castillo de Creixell (Tarragona) sigue en pie dominando el antiguo caserío. De la época en que Falcones sitúa la salida de las hots, sólo resta la base, en forma de talud. El edificio, de figura poligonal, fue construido durante el siglo XVII. Por aquí y por allá se ven, sobresaliendo entre modernos edificios, las torres de defensa que rodeaban al noble y antiguo edificio.

Creixell

No hubo batalla en Creixell, negociaron, el alcalde ordenó que pusieran en libertad al pastor y devolvieran el ganado, el señor logró huir “a través de un pasadizo secreto que unía el castillo con la playa”. La fuerte compensación económica que hubieron de pagar, la harían efectiva, tal vez, entre los vecinos. Y “El pendón de Sant Jordi volvió con honor a Barcelona, y junto a él, los dos niños, orgullosos de su ciudad, de sus conciudadanos y de ser barceloneses”.

1.- Germandad entre diversos pobles per a garantir llur pròpia seguretat, feta per mitjà de jurament. (Grand Diccionari de la Llengua Catalana).

2.- Umberto Fonollar figuraba ya en 1341 como jurado de la ciudad de Palma, por la clase de caballeros. El año 1343, cuando el rey Pere IV d’Aragó pasó a conquistar la isla de Mallorca y se detuvo en Santa Ponça, le felicitó por su arribo a Umberto Fonollar, diputado por la ciudad de Palma. En el año 1345 volvió a ser jurado de la ciudad. Casó con doña Constanza (hija natural del destronado rey don Jaime III, de Mallorca). Siendo ya muy viejo, el rey don Juan I de Aragón le hizo merced de la baronía de Banyalbufar, con toda su jurisdicción civil y criminal, mero y mixto imperio, en virtud de real privilegio de 13 de agosto de 1392.

3.- El castillo de la Garriga, de Rosas, situado en la cima del puig de la Garriga, fue reconstruido en el XIV por Francesca de Vilamarí, viuda de Berenguer de Fortià, gracias a la protección de su hija, Sibil.la, cuarta esposa de Pere d’Aragó i Catalunya. Los historiadores creen que de este castillo surgió el importante linaje de los Sagarriga, emparentados con los Fortià y los Vilamarí. De este linaje venía el arzobispo de Tarragona Pere de Sagarriga, que jugó un importante papel en el Compromiso de Caspe.

4.- Estos y otros datos sobre Creixell aparecen en la monografía titulada “Creixell –Visió general d’un poble del Tarragonès”, de Salvador Llorac i Santis. Ajuntament de Creixell, 1987.

© Isabel Goig 2006
http://www.tarragona-goig.org

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