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El municipio de Vila-rodona (que lo forma
la propia villa, el mas d’en Bosc y parte de Vilardida, el resto
pertenece a Montferri) está separado en dos zonas por el valle
del río Gaià. Como todo l’Alt Camp, sus tierras están cubiertas
de viñas, almendros, olivos y cereales. Cerca del río hay
hortalizas y avellanos.
Vila-rodona es el pueblo más habitado de
todos los que hemos recorrido. Es un poblachón de interior en el
que se adivina, a golpe de vista, más grandeza de la que ahora
muestra, y a la vez la tranquilidad de una vida sin excesivos
sobresaltos.

Los romanos, al igual que en Pont
d’Armentera, se fijaron en estas tierras para establecerse, y
por el Columbario conservado, el asentamiento tuvo su
importancia. Este monumento funerario está datado en el siglo I.
Ha sido restaurado, y se muestra, altivo, enmarcado por arbustos
y viña, cerca de un gran sauce, cuya sombra no le alcanza, por
lo que, cuando lo rodeen de árboles, formará un espacio más
bonito de lo que ya es. Se ubica en las afueras de la villa, y
se accede por una ancha vereda, pasando antes de llegar por una
frondosa zona de recreo.

A la orilla del Gaià está la arboleda,
espacio delicioso, amueblado lo justo para tomar un descanso o
leer un libro y no desentonar con el entorno. El agua murmulla
al fondo, los árboles, con las raíces al aire, trepan por las
laderas, y cientos de flores cubren todos los espacios. Es un
lugar delicioso, para todas las épocas del año, pero sobre todo
para el verano.
En l´Abric de Pedrafita y la Cova Gran, se hallaron
restos de la Edad de Bronce y de asentamientos ibéricos y
romanos.

El castell es del siglo XIII. Debió ser
este un siglo importante para Vila-rodona, pues fue en 1256
cuando el rey Jaime I les protegió el mercado por un guiatge.
Cosas de la reconquista, y de la abundancia de miel y azafrán
que daba las tierras que rodean la villa.
El castillo se conserva muy restaurado,
eso sí, accesible, casi a pie de carretera, en un otero desde
donde se divisa una estupenda panorámica de las tierras, el
pueblo y el celler. Se abrieron con los años muchas ventanas, y
se conserva muy bien un cubo esbelto con las esquinas matadas, y
otro cubo grande poligonal.
Fue fortaleza secundaria de la de
Montmell. Tuvo especial relevancia en las guerras contra Joan II
(1462-1472), siendo esta villa la que opuso mayor resistencia en
su lucha contra la Diputació de Barcelona. Costó mucho
conquistar la villa y mucho más el castillo.
 
 La església parroquial de Santa Maria, de grandes dimensiones, fue construída en el siglo XVIII
sobre un templo románico y restaurada en 1954.
Hubo un convent dels Dolors, habitado
por Siervos de María, bajo la regla de San Agustín. En 1835,
cuando la Desamortización, fue abandonado y con sus piedras se
levantaron fortificaciones durante las guerras Carlistas.
Todavía pueden verse los restos del edificio, frente a un campo
de almendros cuyas ramas aparecían cuajadas de allozas.
Amades dice que tenían por
patrón a Sant
Llorenç y se representaba un
baile dramático sobre la vida del santo. Entre los episodios
sobresalía el de su muerte, en las parrillas de madera que se
colocaban en medio de la plaza con unos trapos rojos debajo
simulando las llamas. Mientras lo quemaban los fieles no dejaban
de gritar a los verdugos. Al cap d’una estona d’estar damunt
de les graelles demanava que el tombessin de costat, per tal com
ja estava prou cuit de la banda que tenia en contacte amb les
barres de ferro roents i volia rostirse de l’altra. Els botxins
el satisfeien. Després de mort seguia actuant i feia nombrosos
miracles. También recuerda el Ball de Diables.
Del castell de la Serra apenas quedan
unos muros entre tierras de cultivo, formando parte de un
conjunto de masías que sirven de almacén unas, y de granjas
avícolas otras.

El celler modernista, construido en 1919,
con diseño y dirección de Cèsar Martinell, es el de más
capacidad de todos los de l’Alt Camp, para 26.000 Hl. Dice
Buqueras i Bach que la obra se ejecutó por administración y con
la aportación de los socios en el trabajo de peonaje. Fins i
tot, a tall d’anècdota, podem citar que hi va haver veïns que, a
la llum de la lluna, van anar esporàdicament a avançar el
material a l’endemá i a realitzar amuntegaments de pedra junt a
les bastides.

Hay un
Museu de la Vila en Vila-rodona que sólo puede
visitarse un día a la semana, solicitándolo. Esperemos que se
subsane y pueda ser visto cada día, aunque sea una hora, pues al
parecer tiene mucho interés. Hay una sala de Geología, otra del
medio natural, una tercera de historia y aún otra donde se
conservan herramientas del campo y de antiguos oficios.

Festa
Major d´estiu Sant Llorenç, el 10 d´agost Festa Major d'hivern
Sant Sebastià, el 20 de gener Fira
Agropecuària, primer cap de setmana de novembre GR 171 (un tramo)
Gastronomía. La
Cooperativa Agrícola de Vila-rodona es una de las más
importantes de la comarca, además del vino de la zona se elabora
cava y el vino oficial de la calçotada: "Xat de
Benaiges". Els Fruits Saborosos.
El
río Gaià
La
religiosidad del Císter |